Proverbio

“Si tengo razón” me recuerdo. Cada vez se vuelve mas difícil hacerlo, la culpa de no ser y seguir siendo me persigue nuevamente. Entre tanta confusión repaso:

Si estoy sin ti, estoy sola. Si me voy y me quedo sola, puedo volver contigo. Porque a donde vaya y me quede sola, voy a estar sola porque no estoy contigo. Yo siempre sola. No conmigo, porque por mi misma no puedo. Pero contigo tampoco puedo, me arrastro a lo que me propones como bueno. Me esfuerzo pero te pones ciego (lo siento, a ti ya no te hablo). Pido ayuda, te converso, te cuento, te enfado. De a dos me dicen “pides demasiado, el problema siempre somos nosotros, nada tiene que ver contigo”.

Mis hermanos hablan conmigo. Mis hermanos hablan contigo. Mi papá habla conmigo. A todos enojo. A todos asusto. Nadie se atreve a hablar conmigo porque “es que Javi, no se como te vas a poner”, y yo me miro. (y me río porque en este laberinto tiene sentido decir migomigo).

Me miro, me miro, me miro. Me miro, me miro, me miro. Me miro, me miro, me miro. Y no entiendo.

Fui bien domesticada. Fui bien criada. Fui todo re bien. Pero si creo en mi y me sigo en el camino no va todo tan bien. Me cuesta, me pierdo, no me encuentro. Me ves desde afuera. Asumo que está bien que no te importe. Está bien que esté sola aunque te pido que estés conmigo. Para ti está bien decirme que no te interesa. Y allí al lado tuyo ya no estoy contigo. Estoy sola. Más sola de lo que nunca me he sentido.

Y ahora el vacío. El vacío lo digiero con pan.